Cuando empecé a estudiar mandarín, me di cuenta de lo poético de este país. Cualquier expresión, por nimia que pueda ser, está tallada con mimo y elevada a los altares de la belleza.
Los chinos hacen de cualquier pequeño aspecto de la vida un arte. Y es precisamente en los baños chinos donde encontré una de las disciplinas más bellas y desconocidas de la milenaria cultura china.
Hoy te traigo la más delicada creación de los chinos: el arte de la sentadilla.
Los baños chinos y su diseño minimalista
Pese a lo barrocos que puedan ser los mandarines a la hora de decorar sus casas, con los baños no se han comido mucho la cabeza. El baño chino es un agujero.
Sí, un maldito agujero. Imagíname a mí al llegar a China por primera vez.
Un estudiante recién graduado de 21 años. Un pobre diablo suficientemente abrumado con la inmersión en una nueva cultura como para preocuparse por otros asuntos. Un apuesto joven que abre la puerta de un baño y se encuentra un condenado agujero en el suelo.
En ese momento se te pasan muchas cosas por la cabeza. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué acepté esa beca? Pero, sobre todo, hay una pregunta que cegó mi conciencia: ¿cómo voy a realizar mis deposiciones ahí?
Al principio, todo novato que llega a un baño chino con su ignorancia y prepotencia occidental, intenta jugarlo a su estilo. Una tensión muy fuerte de piernas para mantener la dignidad y la compostura. Posturas imposibles que no podría esculpir ni un genio del Renacimiento.
Con este pequeño parche, puedes pasar un tiempo. Pero si quieres alcanzar el zen del arte de excretar, tienes que conocer una postura milenaria: la sentadilla china.
La sentadilla china
Como si de una postura de Taichi se tratase, la sentadilla china es un juego de flexibilidad y equilibrio nada fácil de dominar. Sin embargo, se trata de una postura colmada de beneficios.
Lo primero que hay que saber sobre la sentadilla china, es que no es una postura utilizada únicamente en los baños chinos. Los orientales tienen mucho pudor de sentarse en el suelo o en un bordillo por la calle y han encontrado precisamente en la sentadilla una forma de descansar y no mancharse.

Es muy común ver a chinos por la calle en la postura de la sentadilla. Generalmente, fumando un cigarro, momento en el que se alcanza el auténtico canon de belleza oriental.
Pero que no te engañe la fotografía. La sentadilla no es una postura fácil de ejecutar. De hecho, te reto a que dejes ahora mismo de leer este artículo e intentes probarla en el suelo de tu habitación.
¿No es tan fácil, eh? Y en el caso de que lo hayas conseguido, te invito a intentar mantenerla más de 5 minutos. Verás cómo tus músculos empiezan a resentirse y deseas volver a una postura normal.
Los beneficios de la sentadilla china son innumerables:
- Buena puntería.
- Imposibilidad de ser derribado: si tienes a alguien cerca ahora mismo, prueba la postura de la sentadilla y pídele que te dé patadas o te intente tirar al suelo. Es prácticamente imposible.
- Ergonomía: mantendrás tu espalda recta evitando futuros problemas en la columna.
El juego de las puertas, si es que las hay
Para finalizar, quiero añadir un pequeño apunte sobre las puertas en los baños chinos.
Recuerdo un juego del tan aclamado programa televisivo «Humor amarillo» en el que los concursantes tenían que atravesar varios niveles de muros. Cada muro disponía de tres o cuatro puertas y, si te equivocabas, acababas en un charco de barro o te aparecía un monstruo de la mitología japonesa que te perseguía hasta el fin de los tiempos.
Tú, como incauto occidental, al entrar en un baño seguramente intentes abrir la puerta y si está ocupado la puerta debería estar cerrada.
Pero aquí no, esto es China.

Los baños chinos son algo parecido. Mucha gente no suele cerrar la puerta. Así que cuando abres una puerta corres el peligro de encontrarte a un señor mayor de Zhejiang ejecutando la sentadilla china y haciendo sus cosas. La vida es riesgo.
Este problema no existe en los baños chinos abiertos. Otra modalidad muy sana en la que todo el mundo realiza sus funciones naturales a la vista del resto. Recomiendo practicarlo para vencer el miedo a hablar en público.
Ahora llega ese incómodo momento en el que acaba el post. Y como te he mostrado una postura en la que nadie jamás será capaz de derribarte, sería justo y agradecería que le dieses un ‘me gusta‘ en los botones de aquí abajo. Por aquello de equilibrar la balanza, ¿no? Venga, que son gratis.
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