Apartamento moderno de 120 metros cuadrados en una de las principales ciudades de China con dos habitaciones y muebles a estrenar. Muy bien comunicado, el metro está a 15 minutos andando por una calle poco iluminada durante la noche. Si decides visitar el apartamento, esto es lo que te puedes encontrar:
En primer lugar, quiero aclarar que las fotografías que te mande por Wechat no son de este piso, sino de uno «parecido» que encontré por Internet.
Los muebles son nuevos y bastante horteras. Posiblemente también sean peligrosos para tu salud, teniendo en cuenta el olor tóxico que inunda varias habitaciones del apartamento. La decoración la elegí yo con la idea de que pareciese un apartamento caro y lujoso, algo que te repetiré cada dos minutos mientras te enseño el apartamento.
La sala de estar tiene un incómodo sofá cubierto de cuero sintético de color naranja chillón en el que apenas caben dos personas. Durante la visita te hablaré en repetidas ocasiones de lo caro y «piaoliang» (bonito) que es.
Ah, y ten cuidado con la lámpara de cristal y plástico de colores que cuelga del techo. Si superas la altura media occidental, puedes acabar golpeándote la cabeza.
En el salón también hay un equipo de dolby surround de dimensiones desproporcionadas fabricado en plástico con una textura que imita a la madera. La televisión es un modelo de Skyworth sin HD de 32″ colocada sobre una pequeña mesa de café. Puedes ver más de 50 canales regionales, todos con niveles de volumen distintos, siempre por encima de lo permitido por la Organización Mundial de la Salud.
El mando a distancia está muy usado, pero sigue cubierto por el plástico protector que venía de fábrica. Si quieres televisión por cable, puedo llamar a un «amigo» que te lo instalará de manera ilegal, escalando por el balcón de un piso 19 sin ningún tipo de arnés o cuerda de seguridad. Si se cae y muere, será tu responsabilidad. Si sobrevive, me llevaré parte del dinero que le has pagado.
El salón tiene enormes ventanales que van del suelo hasta el techo, lo que ofrece una espléndida vista panorámica del edificio de enfrente, que está a diez metros.
La cocina es pequeña y estrecha, difícilmente caben dos personas. El agua tiene dos temperaturas: congelada y ardiendo. En el cajón de los cubiertos hay dos tenedores y un plato que dejaron los anteriores inquilinos. También hay trampas para cucarachas repartidas por el suelo y los armarios.
No hay lavavajillas, horno, ni microondas, pero tienes un aparato muy útil para poner los cubiertos a más de 100 grados después de lavarlos para que se desinfecten y una jarra eléctrica para calentar agua.
La nevera está en el salón.
Ambos dormitorios tienen camas gigantes que ocupan la habitación entera, sin dejar espacio para nada más. Pese a esto, es posible moverse de manera lateral entre el espacio que queda entre la cama y la pared. El dormitorio grande tiene un armario sin cajones ni estanterías, como si fuese un ataúd puesto en vertical.
El baño parece bastante pequeño porque tiene bañera y ducha de plato por separado, además de lavabo y una lavadora que no funciona. El váter no tiene mucha presión y se atasca fácilmente con un cuadrado de papel higiénico. Sobre el lavabo está el cepillo de dientes del anterior inquilino, puedes tirarlo si quieres.
También hay otros tres baños fuera del apartamento, en el descansillo. Están etiquetados como «ascensores». Estos baños públicos son utilizados principalmente por los niños y perros del edificio. También son el lugar perfecto donde tirar basura. Además, estos baños ofrecen transporte entre los pisos del edificio. Está permitido fumar en los ascensores-baño, no hagas caso de la señal que lo prohíbe.
En las zonas comunes del edificio hay un patio donde durante el día se reune gente mayor con aspecto algo sospechoso y poco amigable para bailar o jugar al ajedrez chino. El patio también es un baño, por lo que niños y perros pueden hacer sus necesidades en cualquier rincón.
La seguridad está provista por lo que parecen ser adolescentes vestidos de militares. Estos guardias amigos de lo ajeno se mostrarán especialmente contentos al verte salir del edificio con maletas y meterte en un taxi rumbo al aeropuerto.
Una última cosa, no soy el dueño del apartamento, sino un amigo del dueño, que tiene contactos en el Partido Comunista. Si me preguntas por qué mi carnet de identidad no coincide con los datos del dueño de la casa o por qué he firmado el contracto con el nombre de otra persona, el agente inmobiliario te afirmará que es algo muy normal y que «no problem».
Precio del alquiler: 23.000 RMB (3260 euros) al mes
Este artículo es una traducción y adaptación del original «Hey foreigners, check the appartment I have for rent!» publicado en The Nanfang. Lo leí hace un tiempo y me pareció muy gracioso para los vivimos aquí y hemos tenido que lidiar con la tediosa tarea de encontrar un piso. Así que he decidido adaptarlo al castellano con el toque de El Gato Chino.
Si te ha gustado este artículo, te ENCANTARÁ mi canal de YouTube:


