Declararse a lo chino

Poco antes de Año Nuevo chino en mi oficina se armó un revuelo enorme. De repente, empezaron a escucharse muchas voces desde fuera de la oficina y todos los trabajadores chinos dejaron su puesto de trabajo y salieron al pasillo. Como buen español que soy, yo también abandoné mi trabajo para ver qué demonios ocurría.

Nuestros pasillos dan a un patio interior abierto al exterior del edificio. Cuando salí afuera y me asomé al patio, todavía no entendía nada. En todas las plantas del edificio se asomaban cientos de trabajadores mirando hacia abajo.

Lo que me encontré debajo tampoco ayudó demasiado. Había todavía más chinos, dos drones sobrevolando la escena y un corazón hecho con pétalos de rosa. Igual es que todavía no me había tomado el café, pero con estas pistas mi cabeza seguía sin saber qué demonios estaba ocurriendo.

 

Escena de la declaración china
Escena de la declaración.

El caso es que había un tipo vestido con traje sujetando un ramo de rosas gigante. Y de repente una chica bajó al patio en el ascensor y todo el mundo empezó a gritar.

Al momento, desde los pisos más altos lanzaron unas telas rojas verticales con caracteres chinos en amarillo. En ellos ponía: «Longjie, si te llamo esposa una vez, ¿te casarás conmigo?».

Ahí fue cuando me di cuenta, era una pedida de mano.

El tipo bien vestido estaba ya dentro del corazón de pétalos de rosa, sujetando el magnífico ramo de rosas. La chica fue acercándose remoloneando, algo tímida. Fue entonces cuando el hombre empezó a declararse y el dron se acercó al círculo de pétalos de rosa destruyendo la mitad debido a la potencia de sus hélices.

Pese a este contratiempo, el dron cumplió su cometido: traer el anillo de pedida colgando de un hilo. Desde los balcones la escena se seguía al detalle, todo el mundo grababa la escena con su smartphone.

Después de la declaración, hubo un «sí quiero». El patio estalló en gritos de júbilo. Parecía una película americana. Hubo un beso, bastante soso. Y el tipo del traje se llevó a su futura esposa en brazos durante unos pocos pasos y la dejó en el suelo.

En menos de 10 segundos la escena se deshizo. Todo el mundo volvió a su puesto de trabajo como si no hubiese pasado nada. Cuando digo todo el mundo, me refiero a todo el mundo. El novio y la novia tomaron caminos opuestos hacia sus respectivas oficinas.

Este tipo de eventos a lo grande definen muy bien lo que es China. O por lo menos, cómo veo yo estas grandes celebraciones. De cartón piedra. Falsas y vacías.

En China muchas veces parece que no exista el amor. Casarse es una función social.

Te tienes que casar y punto. Y cuanto antes, mejor.

Táchalo de tu lista y sigue tu vida.

Vídeo de la escena:

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