Como cantaba la alegre Wendy Sulca en las cordilleras andinas: «cerveza, cerveza, quiero tomar cerveza. Porque ya bastante sufro en la vida». Y los chinos de sufrimiento lo saben todo: polución, motochinos que intentan atropellarte por la acera, escándalos alimenticios… Así que no es extraño que la cerveza juegue un papel divertido en la sociedad china.
Así que dame la mano, ávido lector, y te llevaré por senderos de lúpulo, cebada y… arroz. Vamos a descubrir qué se esconde tras la cerveza en China y qué cosas maravillosas pueden surgir de ella.
El origen de la cerveza en China
No, no te voy a contar una aburrida historia sobre emperadores y dragones.
Pese a que se conoce que los chinos ya producían hace miles de años bebidas parecidas a la cerveza, vamos a centrarnos en la edad moderna de la cerveza.
Como no podía ser de otro modo, la cerveza fue introducida a través de la frontera norte de China, en la provincia de Harbin, gracias a unos expertos en alcohol: los rusos. No es por ello extraño que una de las marcas más famosas de cerveza en China se llame Harbin.
Otra de las marcas más antiguas de cerveza y probablemente la más conocida a nivel internacional es la Tsingtao, procedente de la ciudad de Qingdao, que a finales del siglo XIX pasó a ser una concesión colonial alemana. Cerveza, alemanes… ¿no hace falta que explique nada más, no?
Botellas grandes y vasos pequeños
La forma de tomar cerveza en China es bastante curiosa. En los restaurantes no se suele pedir un tercio o un quinto para cada persona, sino que las botellas suelen ser de más de 600ml y se comparte entre todos los comensales.
Es importante indicarle al camarero que quieres la cerveza fría, ya que muchos chinos la toman del tiempo. Y el tiempo en el norte será frío, pero en el sur de China pasamos un 90% del año bajo temperaturas infernalmente altas.

Los camareros suelen sacar una o varias botellas a la mesa, dependiendo de cuánta gente se apunte a la ingesta, acompañadas de unos vasos bastante pequeños. Y continúan sacando nuevas botellas conforme se agota su contenido.
Desconozco el origen de estos vasos pequeños, pero son bastante prácticos para una tradición milenaria china conocida como «ganbei» (traducido literalmente como vaso vacío).
No puede haber una comida o cena que no culmine en una ronda infinita de «ganbei». El anfitrión llena los vasos de todos los comensales y todos gritan «GANBEI!!!», momento en el que pasan a dejar el vaso literalmente seco.
Después de varias botellas, es todo un arte terminarte el vaso. Y todo un atrevimiento el no hacerlo.
Lúpulo, cebada y… arroz
Una de las curiosas características de la cerveza china es que uno de los ingredientes de su elaboración es, como no podía ser de otro modo, el arroz. Incluso algunas marcas cambian el lúpulo por melón amargo para conseguir el toque amargo de la cerveza.
Esta mezcla de ingredientes hace que las cervezas chinas sean muy suaves y se conviertan en una buena cerveza de iniciación. Ideal para empezar a aficionar a su bebé a la cerveza.
Cerveza e islam, ¡por fin juntos!
Para acabar, quisiera añadir una de las curiosidades que más me han marcado en China.

Fui a cenar a un restaurante de Xinjiang (provincia musulmana de China) y pedí cerveza para ver si colaba. No tenía muchas esperanzas, porque ya había estado en restaurantes musulmanes de Lanzhou (otra provincia musulmana china) y casi me prenden fuego por pedir alcohol en su recinto.
El caso es que la camarera salió con una botella de la marca Wusu, una cerveza musulmana fabricada en la provincia de Xinjiang. Cerveza china musulmana. ¿Se te ocurre una mezcla de conceptos mejor? Porque a mí no.
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