Bus cama: viajar en ataúd es posible en China

Bus cama

Como seguramente ya sepas, soy un fan confeso de los motochinos. Pero para largas distancias, hay que buscarse una alternativa. El bus cama es un medio bastante curioso para viajar por China.

No es mucho más barato que el tren cama y es más incomodo. Pero tiene un componente mágico que lo convierte en una experiencia digna de ser vivida.

¿Bus cama o bus ataúd?

Cuando unos amigos vinieron a visitarme a China. Tras llegar de un vuelo de unas 16 horas, los metí de cabeza en un bus cama de 8 horas rumbo a Yangshuo.

La primera reacción de uno de mis amigos fue preguntarme: ¿por qué nos has metido en este bus con ataúdes?

Y es que la estructura del bus cama es una obra de orfebrería. En China son muchos chinos y hay que economizar espacio.

Dentro de la estructura de un autobús de tamaño normal han conseguido crear tres filas de camas con dos pasillos por medio. Y cada fila tiene dos niveles de literas.

Como consecuencia, el espacio de la cama es bastante reducido. A los lados de la cama tienes barras de metal que se te clavan si intentas jugar una posición fetal para dormir. Y, para colmo, al cráneo privilegiado del diseñador de este esperpento se le ocurrió cubrir la zona de los pies, como si fuese un sarcófago.

Una persona de baja estatura puede caber. Una persona de estatura media vive una experiencia medio incómoda. Pero si eres alto, amigo mío, prepárate para sufrir.

La magia de viajar en bus cama

Viajar en bus cama chino

Los chinos son los únicos capaces de dormir en un bus cama. Aunque ellos se dormirían sobre una cama de pinchos.

El bus cama es una idea horripilante para viajar, no te voy a engañar. Pero es una experiencia muy divertida si viajas en grupo. El sufrimiento compartido se convierte en diversión y dolor a partes iguales.

La primera barrera que te vas a encontrar si tomas un bus cama es la elección de la cama. Generalmente los billetes vienen con cama asignada. Pero el pícaro del conductor, al verte cara de extranjero, te intenta colar los que quiere.

En ese momento hay que hacerse fuerte e intentar ocupar los asientos estratégicos. Túmbate en cualquier cama e ignora sus gritos en mandarín, o por lo menos, túmbate en los que tienes asignados.

El nivel inferior de literas está al nivel del suelo, así que es poco recomendable. ¿Por qué? Por unos invitados de excepción que te cuento ahora mismo.

La invasión de los campesinos vivientes

Los buses cama suelen hacer varias paradas en pequeños pueblos a lo largo del trayecto. Pero las paradas no son para descansar, más quisieras, sino para recoger a nuevos pasajeros.

Y, como las paradas suelen ser en zonas fuera de grandes ciudades y el autobús es el medio más barato, la gente que lo toma suele ser gente del campo.

Como en China se aprovecha el espacio al máximo, muchos de estos campesinos no tienen camas disponibles y se acomodan en el pasillo. Ya sea tumbados, sentados o de pie.

Así que si te toca la litera de abajo, cuando los campesinos empiecen a rodearte, vas a disfrutar de su delicado aroma a azufre. A mí una vez me tocó una señora milenaria que no me permitió respirar durante todo el viaje.

En uno de mis viajes una amiga empezó a gasear a la gente que se sentaba en el pasillo con un bote de desodorante. Fue bastante hilarante, aunque quizás no sea lo más respetuoso. Aunque no ducharse tampoco muestra mucha preocupación por el resto de los pasajeros, ¿no?

La noche bajo cero

Como los buses cama los atiborran de gente, saltándose cualquier tipo de regulación, el ambiente puede ponerse muy caliente. Y no me refiero a ese aspecto. Los buses cama posiblemente sean los sitios menos eróticos del planeta, aunque una vez monté en uno en el que las mantas eran de leopardo.

La solución es fácil, poner el aire acondicionado a toda pastilla. Después de una hora de viaje, el bus cama es una maldita cámara frigorífica. Por suerte, te proveen con una manta que ya han utilizado miles de chinos para taparse durante años y años de viajes.

Al final te pasas 8 horas de viaje dando vueltas intentando encontrar una postura medio aceptable. Despertándote cada veinte minutos porque estás sudando por la manta o porque estás congelándote por no taparte. Pero la vida es riesgo. Cuando creas que has encontrado una postura medio aceptable, justo habrás llegado a tu destino.

Si te has animado y piensas probar el bus cama cuando vengas a China, no olvides dar un botón a los botones de ‘Me gusta’ y compañía por aquí abajo. Compartir es sufrir.

Trenes chinos y su fauna habitual

Trenes chinos

Los trenes chinos y sus estaciones son ecosistemas ricos en bizarrismo. Durante mi último año aquí, he tomado muchos trenes a la ciudad de Guangzhou. Y durante horas y horas de aburrimiento he podido hacer un exquisito trabajo de campo sobre la fauna que puebla este medio de transporte.

En España nos solemos quejar de si nos ha tocado un niño al lado o si el señor de delante roncaba. En China esto son simples menudeces. Las situaciones y los personajes que pueblan estos escenarios sobrepasan los límites de lo extraño.

Voy a enseñarte lo que puedes encontrarte si decides viajar a China y comprar un billete de tren.

Chinos portando objetos muy raros

Cuando llegas a una estación de tren, te das cuenta de que algo extraño está ocurriendo.

Nadie lleva maletas Samsonite con ruedas. Los chinos portan objetos. Muchos objetos. Y muy grandes y… raros.

Para que te hagas a la idea de las cosas que se suelen ver:

  • Chinos con cajas de televisores de tropecientas pulgadas y todo tipo de objetos electrónicos.
  • Gente con bolsas y bolsas y bolsas y más bolsas de pañales y latas de leche en polvo para bebé.
  • Señores milenarios con bidones (como de gasolina) muy grandes, muy viejos y sin etiqueta, rellenos de un líquido difícil de reconocer.
  • Señoras milenarias con garrafas de agua de las de 5 litros rellenas de… huevos. Llevan  huevos en garrafas de agua. No sé cómo los meten sin que se rompan. Una vez vi una que llevaba patatas, una vanguardista de las garrafas. Una señora hipster.

El tío del edredón

Podría haberlo encuadrado dentro del anterior apartado… pero el tío del edredón no lo hubiese querido así. Se merece un sitio especial.

Estación de tren china

“Hola, ¿es aquí el fin del mundo?”.

¿Que quién es el tío del edredón? En TODO tren chino, SIEMPRE hay un tío con un edredón.

No, no estoy hablando de un tipo que se tape con un edredón por el frío del vagón. Hablo de un tipo que viaja con un edredón como equipaje. Generalmente metido en una maleta de plástico blando transparente con con asa.

En invierno, el tema podría tener algo de sentido. Pero yo vivo en Guangdong, una provincia donde el verano dura casi todo el año. Y he visto al tío del edredón en pleno agosto.

Siempre lo hay. No me preguntes por qué. Igual que hay maquinista, tiene que haber tío del edredón. Los trenes chinos no tienen permitido salir sin uno.

¡Corred por vuestras vidas, insensatos!

Cuando en la sala de espera anuncian que un tren está preparado para que los pasajeros embarquen, los chinos en lo más profundo de su alma sienten que ha llegado el Apocalipsis.

Un mecanismo ancestral de defensa se activa en su interior, como si ese tren fuese la única salvación a una muerte horripilante.

Todos empiezan a correr por el andén como alma que lleva el diablo. Da igual que acaben de abrir puertas y que queden 20 minutos para que ese tren salga. Todo el mundo corre despavorido por el andén buscando su vagón.

Yo los miro absorto. Alguna vez me han atrapado. Alguna vez he acabado yo corriendo hacia mi vagón en ese pequeño caos controlado, pensando, ¿y yo por qué corro si el tren no sale hasta dentro de media hora?

Pero es la magia del momento, el instinto de supervivencia. Llámalo como quieras. La magia de los trenes chinos. Vívela.

Comida chunga

Los chinos tienen snacks un poco… especiales. En un vagón español te podrías encontrar a alguien tomando una cerveza, unas patatas fritas, hasta un bocadillo de chorizo.

Pero en China no, incauto pasajero.

En China tienes al lado un señor con una marmita de cerámica llena de huevos cocidos en un líquido sospechosamente oscuro. O una señora comiendo patas de pollo como si no hubiera mañana. Y créeme, son snacks cuyos aromas no pasan desapercibidos.

Lo que no pasa desapercibido es que te has reído con este post, ¿o no? Si no te he conseguido sacar una mínima sonrisa, puedes salir en paz. Pero si lo he conseguido, dame un pequeño snack, no te voy a pedir una marmita de huevos, pero sí un “me gusta” en los botones de aquí abajo. Compartir es vivir.

Baños chinos: el arte de la sentadilla

Baños chinos

Cuando empecé a estudiar mandarín, me di cuenta de lo poético de este país. Cualquier expresión, por nimia que pueda ser, está tallada con mimo y elevada a los altares de la belleza.

Los chinos hacen de cualquier pequeño aspecto de la vida un arte. Y es precisamente en los baños chinos donde encontré una de las disciplinas más bellas y desconocidas de la milenaria cultura china.

Hoy te traigo la más delicada creación de los chinos: el arte de la sentadilla.

Los baños chinos y su diseño minimalista

Pese a lo barrocos que puedan ser los mandarines a la hora de decorar sus casas, con los baños no se han comido mucho la cabeza. El baño chino es un agujero.

Sí, un maldito agujero. Imagíname a mí al llegar a China por primera vez.

Un estudiante recién graduado de 21 años. Un pobre diablo suficientemente abrumado con la inmersión en una nueva cultura como para preocuparse por otros asuntos. Un apuesto joven que abre la puerta de un baño y se encuentra un condenado agujero en el suelo.

En ese momento se te pasan muchas cosas por la cabeza. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué acepté esa beca? Pero, sobre todo, hay una pregunta que cegó mi conciencia: ¿cómo voy a realizar mis deposiciones ahí?

Al principio, todo novato que llega a un baño chino con su ignorancia y prepotencia occidental, intenta jugarlo a su estilo. Una tensión muy fuerte de piernas para mantener la dignidad y la compostura. Posturas imposibles que no podría esculpir ni un genio del Renacimiento.

Con este pequeño parche, puedes pasar un tiempo. Pero si quieres alcanzar el zen del arte de excretar, tienes que conocer una postura milenaria: la sentadilla china.

La sentadilla china

Como si de una postura de Taichi se tratase, la sentadilla china es un juego de flexibilidad y equilibrio nada fácil de dominar. Sin embargo, se trata de una postura colmada de beneficios.

Lo primero que hay que saber sobre la sentadilla china, es que no es una postura utilizada únicamente en los baños chinos. Los orientales tienen mucho pudor de sentarse en el suelo o en un bordillo por la calle y han encontrado precisamente en la sentadilla una forma de descansar y no mancharse.

sentadilla china

Postura de la sentadilla china ejecutada en la calle. Nótese que el culo queda sin tocar el suelo.

Es muy común ver a chinos por la calle en la postura de la sentadilla. Generalmente, fumando un cigarro, momento en el que se alcanza el auténtico canon de belleza oriental.

Pero que no te engañe la fotografía. La sentadilla no es una postura fácil de ejecutar. De hecho, te reto a que dejes ahora mismo de leer este artículo e intentes probarla en el suelo de tu habitación.

¿No es tan fácil, eh? Y en el caso de que lo hayas conseguido, te invito a intentar mantenerla más de 5 minutos. Verás cómo tus músculos empiezan a resentirse y deseas volver a una postura normal.

Los beneficios de la sentadilla china son innumerables:

  • Buena puntería.
  • Imposibilidad de ser derribado: si tienes a alguien cerca ahora mismo, prueba la postura de la sentadilla y pídele que te dé patadas o te intente tirar al suelo. Es prácticamente imposible.
  • Ergonomía: mantendrás tu espalda recta evitando futuros problemas en la columna.

El juego de las puertas, si es que las hay

Para finalizar, quiero añadir un pequeño apunte sobre las puertas en los baños chinos.

Recuerdo un juego del tan aclamado programa televisivo “Humor amarillo” en el que los concursantes tenían que atravesar varios niveles de muros. Cada muro disponía de tres o cuatro puertas y, si te equivocabas, acababas en un charco de barro o te aparecía un monstruo de la mitología japonesa que te perseguía hasta el fin de los tiempos.

Tú, como incauto occidental, al entrar en un baño seguramente intentes abrir la puerta y si está ocupado la puerta debería estar cerrada.

Pero aquí no, esto es China.

baños chinos publicos

Modalidad de baños chinos de “puertas abiertas”. Muy útil para socializar.

Los baños chinos son algo parecido. Mucha gente no suele cerrar la puerta. Así que cuando abres una puerta corres el peligro de encontrarte a un señor mayor de Zhejiang ejecutando la sentadilla china y haciendo sus cosas. La vida es riesgo.

Este problema no existe en los baños chinos abiertos. Otra modalidad muy sana en la que todo el mundo realiza sus funciones naturales a la vista del resto. Recomiendo practicarlo para vencer el miedo a hablar en público.

Ahora llega ese incómodo momento en el que acaba el post. Y como te he mostrado una postura en la que nadie jamás será capaz de derribarte, sería justo y agradecería que le dieses un ‘me gusta‘ en los botones de aquí abajo. Por aquello de equilibrar la balanza, ¿no? Venga, que son gratis.

Festival de la Luna o Festival de Medio Otoño

festival-de-medio-otoño

El festival de la luna se acerca… Sshh… ¿escuchas esos pasos? Parece que vienen de nuevo. Oh, no… ¡SON LOS MOONCAKES!

‘¿Pero qué demonios son los mooncakes?’, te estarás preguntando. Y yo procedo a contarte la terrorífica historia que acontece cada año en China el día 15 del octavo mes del calendario lunar. Lo que se conoce como el festival de la luna en China, o festival de medio otoño.

El festival de la luna

Desde tiempos inmemoriales, como todo en China, los chinos se reúnen en familia para celebrar el festival de la luna. En su origen, se realizaba para agradecer la buena cosecha a los dioses. Todo muy místico, ¿eh?

Hoy en día los chinos son muy chinos y han dejado la cosecha a un lado. Durante el festival de medio otoño rezan para pedir por las 5 preocupaciones básicas de la vida de un chino: belleza, esposa, bebé, longevidad y un buen futuro. El “salud, dinero y amor” oriental, vamos.

Por supuesto, como en todos los festivales de China, la acción gira en torno a la familia. Los chinos vuelven a sus pueblos de origen para celebrar copiosas cenas con todo el clan familiar.

El festival de otoño es un festival importante en China, pero no está al nivel del Año Nuevo Chino. Al ser únicamente un día (que se suele juntar con el fin de semana), mucha gente no tiene tiempo o dinero para volver y lo celebran en la ciudad donde trabajan.

También hay afortunados con dinero que viajan, formando la marabunta china, de la que te hablaré más adelante.

Pero, si hay algo que caracteriza a este festival chino, eso es el yuebing.

Yuebing o mooncakes, maldita dulzura la vuestra

Los yuebing, también conocidos como mooncakes o pasteles de luna, son el alimento típico del festival de la luna. Se trata de un pastel que sabe a… traición y deslealtad.

yuebing o mooncake

Un yuebing, como los ladyboys de Tailandia, viene con sorpresa.

Por fuera puede parecer una fina pieza de repostería que esconda un relleno digno de los dioses del Olimpo. Pero no.

Muerdes el yuebing y te encuentras con la pasta más densa del planeta, generalmente hecha de flor de loto o alubias rojas. Ríete tú del polvorón. Los agujeros negros del espacio exterior deben estar hechos de ese relleno.

Se trata además de la pasta más dulce del planeta. Tus dientes se van deshaciendo conforme tocan la materia negra del mooncake.

Pero, de repente… toda esa dulzura extrema, que dejaría a Fresita de Gran Hermano a la altura del betún, se desvanece. Acabas de morder el núcleo, amigo mío. Acabas de morder una yema de huevo de pato salada. Una maldita yema de huevo de pato muy salada.

A algún atormentado pastelero chino se le ocurrió que era una maravillosa idea poner una condenada yema de huevo de pato extremadamente salada en medio de ese festival de la dulzura.

Y ahí te quedas, decepcionado y traicionado, mientras los chinos celebran alegremente el festival de la luna. Otra vez has vuelto a perder en la prórroga:

China 1 – Demonio Occidental 0

Festival chino, marabunta china

Dejemos de lado este sinsabor y volvamos al tema de la marabunta china que te comentaba al principio del post.

Festival de la luna

“Me han dicho que la Ciudad Prohibida está por aquí”.

Si hay algo que caracteriza a los festivales chinos, eso son los movimientos de gente.  Da igual si es por volver a casa o irse de viaje. Los chinos cuando se mueven, se mueven de verdad. Y lo hacen en marabunta.

¿Que les da por visitar Pekín durante el festival de la luna? Un puñado de millones de chinos a Pekín.

Amigo mío, si tuviese que darte un consejo en esta vida, ése sería: JAMÁS viajes por China durante los periodos de vacaciones del país. No lo hagas. Créeme, no quieres verte atrapado en la marabunta china intentando ver la Ciudad Prohibida.

Yo vivo mi vida al límite, tú lo sabes. Así que este fin de semana, para celebrar el festival de la luna, he decidido viajar a la ciudad de Guangzhou para cambiar un poco de aires (contaminados). Así que, pray for me y si te has reído con lo terrible que es paladear un yuebing, dale un toque al botón de “Me gusta” de aquí abajo. Seguro que Buddha te lo paga.

La siesta no es española

Chino durmiendo la siesta bajo un camión

Aaaaah, la siesta. Ese pequeño oasis de paz tras la comida. La expresión más castiza de nuestros primigenios orígenes ibéricos. Pocas cosas más españolas se me ocurren que una buena siesta. ¿Carmen Sevilla comiéndose un bocadillo de sardinas en escabeche en los toros?

JA, me río yo de tu españolidad. La siesta es más china que el kung fu.

Sí, lo que oyes, los chinos se echan la siesta. Y no por ningún tipo de moda estúpida basada en copiar costumbres occidentales. Los chinos llevan la siesta en la sangre, igual que el comer con palillos.

Y lo que más te va a desagradar escuchar: nos dan mil vueltas. Los chinos juegan la siesta a niveles extremos. Si la siesta fuese deporte olímpico, los españoles quedaríamos ridiculizados ante tan magna ejecución de lo que creíamos nuestro. Lo de la selección en Brasil pasaría a ser una mera anécdota.

Sobre cualquier superficie y a cualquier hora del día. Los chinos aprovechan cualquier pequeño espacio temporal para recargar baterías. Permíteme mostrarte las maravillas que llegan a realizar los chinos durante la siesta:

 La siesta clásica optimizada

Todos conocemos la siesta clásica, la siesta normalizada del español medio. Esa siesta después de comer y antes de volver al trabajo.

Echar la siesta china

En las oficinas los chinos utilizan todo tipo de estratagemas y artefactos para conseguir la siesta óptima.

Sin embargo, los chinos, en su afán productivo, han conseguido comprimir en formato .RAR nuestra preciada siesta. Después de un breve descanso para comer de apenas 30 minutos, los chinos de mi empresa vuelven a la oficina y empieza un ritual místico.

Uno de ellos, cada día diferente y elegido según un criterio oriental secreto, apaga las luces. Mientras tanto el resto, como zombies de The Walking Dead, vuelve cada uno a su mesa de trabajo, sobre la que apoyan la cabeza para caer instantáneamente en brazos de Morfeo.

Algunos juegan cojines de Hello Kitty y otros objetos almohadillados para facilitar el sueño. Existe incluso el pícaro que se ha traído una cama plegable y duerme a pierna suelta.

La oficina queda en paz durante 30 minutos hasta que las luces vuelven a encenderse y, mágicamente, la oficina vuelve a la normalidad como si nada hubiese ocurrido. Todo había sido un sueño del Resines chino.

La siesta ninja

Chino durmiendo la siesta sobre una cadena.

La maestría de la siesta ninja se alcanza al poder ejecutarla sobre una cadena de acero.

Si hay una siesta que me fascina y se lleva parte de mi corazón, ésa es la siesta ninja. Se trata de la siesta ejecutada en lugares inhóspitos, incluso en muchas ocasiones incómodos. Siendo la siesta un pequeño placer, ¿cómo realizarla en un lugar que carece de la dulce esponjosidad del sofá? Eso a los chinos no les importa.

El arte de la siesta ninja no está al alcance de cualquiera, requiere de una amplia gama de habilidades trabajando a la vez: concentración, equilibrio, flexibilidad, estoicismo

He visto chinos realizar siestas ninja sobre bicicletas, motos e incluso sobre cadenas. Cadenas en tensión. Eslabones de acero clavándose en tu espina dorsal como único sustento para obtener el placer del sueño. Alguien capaz de conseguir tal hazaña se ha ganado todo mi respeto.

Yo quiero que te ganes mi respeto como fiel lector que eres. No te voy a pedir que realices ningún malabar extraño para alcanzar el zen de la siesta. Únicamente, si has disfrutado de la lectura, dale un toque al botón de ‘Me Gusta’ de aquí abajo en señal de cordial respeto hacia mi blog. Que la siesta te acompañe.